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Milonga Transitango Organizada Por Alejandra Sabena En Sevilla

¿Te gustaría prevenir la demencia senil?

El baile, cualquier baile, mantiene nuestra mente despierta. Además, el Tango especialmente, tiene beneficios adicionales sobre la salud mental. Déjame que te cuente más.

En el año 2003 se publicaron los resultados de un estudio científico [Verghese, 2003] realizado sobre una población de 469 personas de edad superior a 75 años. Este trabajo se llevó a cabo durante 21 años en el Albert Einstein College of Medicine en New York City. Todos los individuos que tomaron parte en el resultado habían sido seleccionados de manera que no presentaban inicialmente algún tipo de demencia (Alzheimer, demencia vascular, etc.). Tampoco tenían ninguna enfermedad crónica, ni problemas auditivos o visuales severos.

¿Y cómo se puede saber si uno tiene predisposición a padecer un tipo de demencia? Científicamente, existe un test de memoria, concentración e información, llamado de Blessed [Blessed, 1968].

La conclusión del artículo citado, es que la práctica de aficiones como bailar, juegos de mesa, leer o tocar música, reduce el riesgo de padecer algún tipo de demencia. Sin embargo, la práctica de actividades deportivas como el golf, subir escaleras, pedalear, caminar, tenis, juego de bolos, etc. no tenía ninguna relación con las capacidades intelectuales, ni con la reducción del riesgo de demencia. Se concluyó en el estudio que solo una actividad física tenía un efecto directo beneficioso sobre la memoria y la falta de demencia: bailar.

Según el artículo anterior, la práctica habitual del baile es la única actividad, de entre las muchas analizadas, que aporta beneficios simultáneos: mantiene la salud y coordinación física y previene la pérdida de memoria y la aparición de demencia senil.

Por otro lado, hay varios investigadores de prestigio [Mc Kee, 2013] que han estudiado los efectos explícitos del Tango sobre la salud, y una de las conclusiones más importantes es que el tango sí mejora apreciablemente el equilibrio. Este tipo de baile, demanda que se preste mucha atención a los compañeros, tanto al compañero con el que se está bailando, como al resto de bailarines de la pista. Así mismo, hay que manejar constantemente una gran atención espacial. Todo esto ejercita sin duda la musculatura asociada al equilibrio en el caminar y en los distintos tipos de desplazamientos y giros, y también ejercita los elementos neurofisiológicos del equilibrio.

Los bailarines de tango, el tango social, el milonguero, el que se baila en las pistas de cualquier ciudad de manera improvisada, se abrazan muy de cerca. Ese abrazo cerrado, crea un universo de intimidad que solo pertenece a esa pareja. Y con esa intimidad, todas las parejas van circulando según los mueve la música. Una música que no es nada repetitiva. Que está llena de matices en tonos, en volumen, en melodías, en voces, en sentimientos. En ese abrazo, se entrega la vida que cada uno tiene para compartir: la real, o la imaginada. Cada uno expresa lo que es, o lo que quiere ser para el otro, en ese mismo instante. Ahí, en ese universo particular, se improvisan los movimientos, se cuida a la pareja, se cuida de no chocar con el resto de milongueros, se atiende a circular sin entorpecer a quién está detrás, al lado o delante.

¿Se imaginan la riqueza mental que tiene que ocurrir, necesariamente, en cada uno de esos bailarines? No estoy hablando solo de creatividad y de estímulo con la música y el ambiente. Esa riqueza mental también está en la coordinación psicomotriz, en la explosión de emociones y vivencias, en el equilibrio, en la comunicación con la pareja de baile.

Bailar de manera habitual, es la actividad que revela ofrecer protección real contra la demencia senil. En particular, el Tango Argentino, se caracteriza porque no sigue patrones predefinidos. El tango, se desarrolla y se crea con la pareja en el mismo instante en que se baila. Todas las reacciones y los estímulos son diferentes en cada ocasión. Incluso cuando se baila de nuevo con la misma pareja, tiene lugar un baile distinto.

En la escuela de Alejandra Sabena cuidamos los detalles. Y el objetivo no es solo aprender a bailar, y bailar bien con elegancia. Hay algo que está por encima de eso: es la propia vida, es la armonía de las relaciones, es la satisfacción de conseguir la satisfacción a través del trabajo personal. En este enlace tienes toda la información de cómo es el lugar, cómo son las clases, los horarios y los objetivos. Todo el mundo puede aprender a bailar tango. Es un camino como cualquier otro: se hace paso a paso.

La autoestima a prueba de bala

Más tarde o más temprano, sientes que se te olvidan las cosas. Por un motivo u otro, te sientes más torpe físicamente, o sientes que las cosas ya no te salen como antes. Ese tipo de sensaciones y muchas similares, suelen degenerar en falta de autoestima. Sea como sea, las expectativas suelen ser la causa principal de la mayoría de los males psicológicos. Uno se compara habitualmente: consigo mismo o con los demás. O se compara con sus propias expectativas de cómo querría que fueran las cosas. ¿Y cuál es la alternativa? Pues en mi opinión, vivir la realidad que nos toca en cada instante.

La comunicación entre nosotros es algo esencial. Y muchas veces, es precisamente la causa de frustraciones. Con el tango se aprende por encima de todo, comunicación. Incluso cuando uno se anima a ir a los encuentros, a las milongas, es frecuente encontrarse con bailarines de otros países. ¿Sabes lo maravilloso que és poder comunicar emociones con una persona de otra cultura, de la que ni siquiera entiendes o hablas su idioma, sin decir una sola palabra?

En [Mc Kinley, 2008] se dan evidencias explícitas de que practicar Tango es más efectivo para mejorar el equilibrio, mejorar la técnica al caminar y tener más autoconfianza que otras actividades físicas.

En el estudio anterior eligieron el Tango precisamente porque mecánicamente este baile consiste en,

  • caminar hacia adelante y atrás,
  • realizar pasos largos y multidireccionales,
  • giros y pivotes rápidos,
  • quedarse apoyado solo con un pie mientras se aproxima el otro a la pareja para hacer un adorno.

Además, con todos los movimientos habituales del tango, aporta al cuerpo flexibilidad, fuerza, estiramiento y acciones que impulsan la estabilidad y el equilibrio.

Todo eso tiene importancia porque son precisamente características que se necesitan mejorar para evitar caídas y mejorar la autoestima relacionada con ello.

Una curiosidad sobre el trabajo anterior, es que a los participantes en el estudio se les propuso un conjunto de 10 clases de tango y también series equivalente de tiempo de entrenamiento físico con paseos. Todos querían el tango y no las otras actividades físicas, así que tuvieron que asignar los grupos aleatoriamente.

El tango es una ayuda férrea para vivir el presente. Para resolver cada instante. Para aprender a centrarnos en lo que queremos hacer en este preciso momento. Pero ¿por qué el tango me va a ayudar en vivir el presente y no estar pendiente de mis expectativas? Porque el tango te enseña a sacar desde tu interior, el mejor antídoto posible que todos poseemos: la HUMILDAD. Porque cuando aprendes tango, no estás centrado en si tal o cual paso te salió como esperabas (eso solo pasa en las primeras clases, pero porque venimos siempre con esa inercia para hacer las cosas). Cuando aprendes a bailar tango, lo que se busca desarrollar es la improvisación. Y desde esa perspectiva, lo que cada uno intenta hacer es simplemente una propuesta, sin un fin concreto, sin un desarrollo estipulado. Porque aprendes que puede salir como te lo estás imaginando, o no.

Y lo más importante que se aprende al bailar tango es que, pase lo que pase con tu propuesta, lo único que realmente importa es la satisfacción de lo que has creado con tu pareja en ese preciso instante. Ninguno de los dos sabía lo que iba a pasar. Ni el seguidor puede leer la mente de su compañero, ni el líder puede pretender que su partener haga exactamente lo que se está desarrollando. Sencillamente puede interpretarse de un modo distinto, o introducir un jueguito o una acción inesperada. Ahí está la magia del tango: en que la satisfacción cobra vida en lo que tenemos por descubrir.

En mis clases de tango, yo busco proporcionar los recursos y la técnica para que cada uno pueda expresarse tal como es, y tal como cada uno siente ese abrazo particular en cada instante. Busco que cada cual aprenda a disfrutar de lo que finalmente pasa, y no de lo que quisiera que pasara.

La depresión, bien lejos

Hay varios trabajos científicos que demuestran que el Tango en concreto, es una estrategia efectiva para reducir los niveles de depresión. En [Pinniger, 2013], por ejemplo, se concluye que el Tango aportó una reducción significativa de estados depresivos y una mejora apreciable en la calidad de vida y en la satisfacción personal, incluso después de terminar con el programa de clases de tango. En este trabajo también se midieron mejoras en el rendimiento físico y el equilibrio.

En particular, el trabajo anterior se hizo en personas con problemas visuales de degeneración macular, porque al parecer este tipo de desorden suele provocar depresión.

Tango, tu mejor medicina

Los estudios científicos lo dejan bien claro: baila a menudo y no dejes de hacerlo. Será positivo para tu inteligencia y tu salud física y emocional será mucho mejor a largo plazo.

Y si el tango es tan bueno para la salud, ¿por qué no está ya todo el mundo bailándolo?

Pues ésta es una pregunta muy difícil de responder. Por un lado, muy pocos médicos recetan algo que no sea una pastilla. Por otro lado, nuestras propias limitaciones nos privan de abrir nuevos caminos en nuestras vidas. Nos privan de experimentar. Es muy frecuente escuchar «me encanta el tango, pero lo veo difícil», o también «me encanta el tango, se ve tan bonito, pero yo no tengo ritmo», o «yo soy de madera, no puedo bailar». Todo eso son etiquetas que uno se pone y lo peor es que las adopta como un estilo personal. Todo se aprende. Paso a paso. Y con poquito que uno se acerque al Tango, a probarlo, aprenderá que el ritmo lo pone cada uno, que es todo lo difícil que uno quiera hacerlo, y que lo más importante que se aprende con el Tango es a caminar, a tener equilibrio y a comunicarse sin palabras con la pareja.

También es frecuente que cuando alguien observa a otras parejas bailando, se compara. Se imagina a sí mismo intentando hacer lo mismo, pero solo se queda en cómo se ven esos pasos, esos movimientos. No repara en que para llegar a una destreza hay que empezar a trabajarla y seguir practicando. Tampoco se considera que lo que realmente se disfruta del tango no es lo que se observa desde fuera, sino lo que está ocurriendo dentro del abrazo. Y esas bonitas sensaciones, existen desde el primer momento en que uno se abre a ellas. Para eso, no hace falta técnica de ningún tipo.

Es posible que muchas personas prefieran morder la corteza de un pino antes que abrazarse con un desconocido. Cuando uno baila con otras personas, además de su pareja, se aumentan los recursos para socializar. En las clases con Alejandra Sabena, se busca desarrollar esa faceta también, pero sobretodo se respeta la intimidad, los deseos y los ritmos de cada persona.

Puede haber otra cuestión. La imagen que tienen muchas personas acerca del tango, quizá es la que ha visto en alguna película, donde sale un tipo mega guapo, totalmente estereotipado como galán, que hace movimientos increíbles, con una diosa semi desnuda que tiene unas piernas sacadas de la ciencia ficción. Eso es coreografía y puesta en escena. Y los bailarines, además, son actores. Eso, es otro tipo de tango. No es el Tango Argentino milonguero, el que se baila socialmente.

El Tango es la imagen de la propia Vida, porque la vida misma es Tango. Alejandra Sabena.

Bibliografía

  • Verghese, Joe & Lipton, Richard & Katz, Mindy & Hall, Charles & Derby, Carol & Kuslansky, Gail & Ambrose, Anne & Sliwinski, Martin & Buschke, Herman. (2003). Leisure Activities and the Risk of Dementia in the Elderly. The New England journal of medicine. 348. 2508-16. 10.1056/NEJMoa022252.
  • Blessed G, Tomlinson BE, Roth M. (1968) The association between quantitative measures of dementia and of senile change in the cerebral grey matter of elderly subjects. Br J Psychiatry, 114:797-811.
  • Patricia McKinley, Allison Jacobson, Alain Leroux, Victoria Bednarczyk, Michel Rossignol, and Joyce Fung. (2008). Effect of a Community-Based Argentine Tango Dance Program on Functional Balance and Confidence in Older Adults. Journal of Aging and Physical Activity, 16, 435-453.
  • McKee, Kathleen & Hackney, Madeleine. (2013). The Effects of Adapted Tango on Spatial Cognition and Disease Severity in Parkinson’s Disease. Journal of motor behavior. 45. 10.1080/00222895.2013.834288.
  • Pinniger, Rosa & Brown, Rhonda & Thorsteinsson, Einar & Mckinley, Patricia. (2013). Tango program for individuals with age-related macular degeneration. British Journal of Visual Impairment. 31. 47-59. 10.1177/0264619612470651.

La clave para un cuerpo joven y una mente sana

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